Puertos, ballenas, marineros e indianos en la costa del Navia
Un recorrido al lado del agua, siempre viva en los puertos, en las playas, en los ríos, acompañante de marinos y cazadores de ballenas, de familias que vieron en el mar su único sustento. Los romanos ya usaban en estas tierras los ríos y las ensenadas con propósitos comerciales. Durante la Edad Media emergieron pequeños puertos de abrigo con fines comerciales y pesqueros. Una actividad notable fue la caza de los grandes grupos migratorios de ballenas durante los siglos XVI al XVIII, cuando los grandes señores obtenían buenos beneficios de esta actividad. Con el tiempo los veleros fueron sustituidos por vapores, más tarde por motonaves, y el paisaje costero acogió oficios tradicionales como calafates, veleros, rederos y conserveros. Las costas fueron también testigo de la emigración a América, reflejada en las casas de indianos y en la infraestructura comunitaria que financiaron: escuelas, lavaderos, casinos, fuentes públicas y parques. El paisaje incluye playas, acantilados, estuarios, cordones dunares, islotes y rocas que hoy acogen actividades como pesca deportiva, buceo, vela y surf.