A lo largo de sus 13 kilómetros, esta senda nos lleva por una costa abrupta con miradores, cascadas que se desvanecen sobre el mar, puertos marineros y antiguos poblados erigidos al borde del acantilado.
La senda comienza en subida por la parte oeste de la playa de Castello y pronto se dirige hacía el área recreativa de Cambaredo, donde hay un mirador y el monolito «Ventana abierta al horizonte», una obra del escultor Ernesto Knorr que enmarca el paisaje marino de manera espectacular.
La senda avanza hacía la llanura costera de A Senra, ofreciendo vistas despejadas del litoral y alcanzando finalmente la playa de Pormenande, un rincón resguardado famoso por sus formaciones rocosas y su ambiente tranquilo.
En breve se llega al bello pueblo de Viavelez, romántico puerto pesquero con empinadas calles que merecen mucho la pena recorrerlas para contemplar bellas panorámicas del puerto. Para continuar con la senda hay que atravesar el pueblo de un extremo a otro, bordeando toda la ensenada, hasta llegar a una cuesta pronunciada que sube a un mirador donde encontramos la escultura «Litoral» del escultor Ernesto Knorr y que refleja el carácter luchador de este pueblo y sus habitantes.
Continuamos hasta los alrededores del pueblo de San Pelayo, pasando por la ermita de San Pelayo, señalizada con la cruz de Santiago, ya que por allí discurre el Camino de Santiago de la Costa. Del pueblo de San Pelayo continuamos hacía la playa de Monellos.
El camino entre eucaliptos nos lleva hacía Valdepares. Este sendero bordea el muro con torres almenadas de la Casa del Cerradin. El camino continúa por la derecha en dirección al cementerio, y desde aquí nos dirigimos hacía los alrededores de Cabo Blanco. La punta de Cabo Blanco alberga los restos de un castro que estuvo habitado durante los siglos I-II d.C. El castro ocupaba la pequeña península del cabo y se extendía tierra adentro. En las partes más altas tuvo hasta cuatro metros de altura y contaba con varios fosos. Uno de ellos es muy llamativo, y se puede ver fácilmente.
Muy cerca, continuando por la senda, llegamos al mirador de la Atalaya, en la punta del mismo nombre. Y del mirador de la Atalaya, descendemos por el último trecho hasta encontrarnos con el mirador de la playa de Porcía, maravilloso escenario natural para poner el punto final a la senda.
Playa de Castello - Playa de Pormenande - Viavélez - Castro de Cabo Blanco - Mirador de La Atalaya - Porcía