La ruta de A Paicega comienza en Pesoz, en las inmediaciones del Palacio de los Ron, una edificación histórica que domina el valle y que testimonia la importancia de esta villa en tiempos pasados. El sendero se inicia ascendiendo por una pista amplia y bien definida, rodeada de un frondoso bosque de robles y castaños. Durante el ascenso, es posible observar algunas cuerrias, estructuras circulares de piedra donde tradicionalmente se almacenaban las castañas, alimento básico en esta zona.
A medida que el camino asciende, la vegetación caducifolia va dando paso a plantaciones de pinos en las cotas más altas. El recorrido, aunque de pendiente moderada, permite disfrutar del ambiente tranquilo del bosque, donde con suerte es posible avistar alguna marta, pequeño carnívoro que habita estos parajes. Tras caminar aproximadamente 1,3 kilómetros, se llega a un cruce donde el camino toma el ramal derecho. Un poco más adelante, el sendero conecta con una carretera local de poco tráfico, que conduce hasta el pueblo de Sanzo.
Sanzo, un pequeño núcleo rural, conserva parte de su estructura tradicional y cuenta con vistas despejadas hacía el valle. Desde aquí, el camino sigue de forma llana, avanzando por una pista en buen estado hasta alcanzar el antiguo poblado de A Paicega, construido a mediados del siglo XX para albergar a los obreros que trabajaron en la construcción del embalse de Grandas de Salime. Este proyecto hidráulico finalizó en 1955, fue una de las obras más impresionantes de su época y la mayor presa de Europa durante un tiempo.
A Paicega, aunque actualmente deshabitado, ofrece al visitante la oportunidad de imaginar la vida de las familias que allí vivieron durante una década. El poblado contaba con viviendas, escuela, cantina, peluquería e incluso policía propia. La iglesia de A Paicega, dedicada a la Virgen de la Luz y consagrada en 1948, es el único edifico que ha permanecido en pie y está siendo rehabilitado como espacio cultural gracias a la iniciativa vecinal.
Uno de los elementos más curiosos es el teleférico, una infraestructura de 40 kilómetros que conectaba A Paicega con el El Espín (Coaña) y que permitió el transporte de materiales sin depender de las complicadas carreteras de la época. Aunque actualmente solo quedan algunos restos de esta impresionante obra de ingeniería, el lugar mantiene su valor histórico y patrimonial.
Desde el mirador de A Paicega, ubicado en la parte baja del poblado se disfruta de una vista espectacular del cañón del río Navia y del entorno montañoso que lo rodea. Este punto panorámico invita a hacer una pausa y contemplar el paisaje que combina naturaleza e historia.
El regreso a Pesoz se realiza por el mismo camino, retomando la pista que pasa nuevamente por Sanzo. La ruta permite descubrir un paisaje cambiante entre bosques y plantaciones, así como el pasado industrial de la comarca, marcado por la colosal obra hidráulica que transformó el territorio y sus modos de vida.
Ruta: PR. AS – 169
Pesoz - Sanzo - A Paicega - Sanzo - Pesoz
No apta para bicicleta de montaña.