Gran roca de granito de forma redondeada que por su posición inestable permitía una oscilación sobre sus minúsculos puntos de apoyo. El nombre proviene del verbo ‘aballar’, que significa oscilar. Se accede desde el puerto de Penouta tomando el desvío hacia la pista forestal que bordea el alto por el sur. El acceso es fácil y discurre en tramos bajo cubierta de pinos.