Ortiguera se extiende sobre las laderas de un valle que desemboca directamente en el Cantábrico, creando una de las estampas más características y tranquilas de la costa.
Su historia está profundamente ligada al mar, a la pesca. Las casas tradicionales, muchas de ellas colgadas sobre la ladera, conviven con elegantes construcciones indianas y arquitectura contemporánea, reflejando la evolución histórica del pueblo y la huella de quienes emigraron a América. Entre ellas destaca la Quinta Jardón, con uno de los jardines de influencia francesa mejor conservados del Principado de Asturias.
Uno de los lugares más especiales de Ortiguera es la zona del faro del Cabo San Agustín. Allí conviven el antiguo faro, que todavía conserva su campana, y el moderno faro, ofreciendo espectaculares vistas panorámicas. Junto a los faros se encuentran la pequeña ermita marinera y el monumento en memoria de los pescadores fallecidos en naufragios, un espacio cargado de emoción y profundamente ligado a la identidad marinera del pueblo.